24 de noviembre de 2011
El tiempo de la prueba
30 de agosto de 2011
José Homero habla de sus lecturas de infante
José Homero from dosmilunofilms on Vimeo.
10 de agosto de 2011
POEMAS en PUNTO de PARTIDA
18 de abril de 2011
La noche extrae…
3 de marzo de 2010
Descendemos del Volkswagen
Descendemos del volkswagen
Con la lenta premura del cansancio
Aire azul límpida fuente
entre los negros
brazos de los arbustos y el follaje
Una de ellas dice
vámonos
La otra asienta y tú me miras
Manos frías, aletean, se posan
en el hombro, en la espalda, la cintura
de una de ellas.
La otra dice:
O nos dejan en paz
O nos vamos
Caminando
Caminando
Aquella bóveda, los asientos apestosos a cuero,
sudor, gasolina
con calcetines sucios
No nos llega el aroma del jazmín
O de la rosa
Solitaria llaga en las piedras de esa noche
Estamos solos en medio
de la luna
Brocal o espejo o humo
-o de ronda o naranja
o alada
o que se rompe
caminamos
caminamos
A Miguel Ángel Rosales
9 de diciembre de 2009
Fueron a traer un árbol a mi infancia
Fueron a traer un árbol a mi infancia
a recoger capulines fueron
No recordaba la franela y el esmalte
de las yertas alas de sus flores
a los azulejos
picando incandescente resolana
dejando herido al árbol
con pústulas en tallo.
Trajeron pepeluises, pechoamarillos, primaveras,
protegidos con las anchas bocamangas
de las hojas de pantano.
Traían el cabello alborotado
los dedos sucios de carbón
silbaban
una canción que resuena
en la casa abandonada del poema
canción de zampoña y de oficio vago
canción errante de las tardes suspensas
al bloque de una infancia
uncidas
Fueron a traer un árbol
y volvieron con un cestillo plástico,
donde venían tamarindos,
rebosando capulines
su dulzura aún nos empalaga
A tirar capulines, a coger chinchirrines
a atar su cola con hilos rescatados del cajón
inservible de la máquina
fuimos
meciéndonos tras un biombo de cartón
en el puesto de dulces
con la abuela
Vino el árbol, con capulines
y pájaros y canción y vendedores,
vinieron el pantano y el petróleo
y también triciclo, abuela, reyes
se vino todo un bloque de pasado
que ahora crece en el poema
y no sé dónde instalarlo;
bastaría con que siguiera jalando
y saldrían el arroyo de aguas pestilentes,
el zaguán con su puerta macerada,
el sonido del martillo cuando abuelo
desmontó las ventanas
Vendría la noche
y nos sentaríamos en el pórtico
y me daría miedo entrar, correr,
encontrarme solo en el comedor,
en medio de unos muebles —altos, duros—
rodeado de fantasmas,
como ahora
Los chaneques quieren llevarte, hijo,
dice mi madre. Me están poniendo un escapulario
alrededor del cuello, las tijeras
abajo de la cama. No dejen que se vaya
no dejes que homerito juegue solo,
No puedo estar allí, no puedo correr,
mis pasos retumban en los cuartos vacíos,
abro las ventanas, el olor del pantano
se aposenta, “son mis dominios”, dice,
mostrando sus encías oscuras, resoplando.
La casa entera podría irse
¿quién pagaría renta? ¿dónde estaríamos?
Grito para escucharme en cada eco
si recuperara todo
depositaría aquí, en orden,
clasificado
lo que no recuerdo
lo que sólo viene acompañado de un recuerdo.
Y si todo estuviera aquí
quedaría vacía la casa y yo podría
entrar
solo
niño
sin madre
abuela
y gritaría y no me asustaría
y no habría quien escribiera
allá
estaría
15 de junio de 2009
HAY EN SÍ UNA ESTACIÓN QUE EL VIENTO IGNORA…
Hay en sí una estación que el viento ignora
y en el verano emoliente llega
sacudiendo en las alas el sopor,
dejando en la arboleda un reguero
azul, una telaraña de oro.
En el breve verano el cielo escampa
y estampa el sol su acero en las palmas
en la temprana hora cuando azul
en volúmenes se ordena la distancia
y lúcida luz arquitectónica
en ángulos dispone jerarquías
y calles traza y en la piel proyecta
los lindes que convierten mundo en plaza.
Este lento verano, éste gozo
aleve, inesperado por buscado,
que implanta su verdura en los abrojos
y la memoria sella con sus labios
clausura toda duración.
Su ciclo
es del placer que no se agota o sacia
e inscribe en los sentidos muda dicha;
húmeda llama que el viento azora
24 de marzo de 2009
Toda la noche ha caído la lluvia…
Toda la noche ha caído la lluvia
la noche entera ha sido la lluvia
la noche afuera se pierde en la lluvia
la lluvia toca con sus dedos tus labios
la lluvia con su terintín de niña
en el piano verde de la noche urbana
la lluvia caracola que ha perdido el oído
la lluvia la lluvia su
lavar de sílabas
abismal monólogo de niño perdido
extravío de luces amnesia de horas
lluvia en las láminas y entre los terrados
lluvia chaquiste compota libélula
lluvia con olor a espliego a sapo a piedra
lluvia de los pies alados mensajera ebria
cantilena siena solterona sepia
que vuela que gira que enreda
su cordel de mimbre en cabellos de ámbar
lluvia de la cintura quebrada cadera de espuma
ola que baila al pespuntear del peine
que trenza se piensa se tensa
se va de puntitas
se desploma exangüe
lluvia miríada mirada mirada reflejo del mundo
origen del día por el día sus venas
por la sangre el fuego por su tez la lava
se lavan las costras las costas
las cuestas laderas las eras del año
se cosechan brezos se levantan besos
que llevan a cuestas las horas del baile
e ilan sus cuentas en hebras de aire
31 de diciembre de 2008
UNA MAÑANA CONCLUYE DE SÚBITO…
Una mañana concluye de súbito el verano.
Amanece más tarde y la mañana no es de oro sino azul,
un azul sedimentado por las entrañas de la tierra,
y un hervidero de hojas comienza a murmurar
carcomidas por la oruga del otoño.
El mundo entero arde con una desazón insoportable.
Quemadas hojas
se desprenden del calendario vencido
planean
moribundas falenas
en la lengua bífida del aire
caen en tierra
la negra tierra convertida en tumba,
de miríadas de cacerolitas
membranas que mis pies trituran
apenas si escuchándose
el crujido
25 de diciembre de 2008
CUANTO
de si una partícula subatómica
Las cosas deben decirse
a su momento
dice
y desvía la vista
Elegirse elegido es vicio
Cada cosa en su momento
Cada gesto en su sentido
el abandono
el gozo
la túnica tonada que ciñe y cambia
amante en amado
y muda silente en sílaba salada
la sola sirena de la lengua que ama
lame y no llama
pero sí enciende
con distinto sentido el mundo
Lo que se dice no cubre
Lo que descubre no hace
Bajo las matas
En los pajonales
Sobre los puentes
En los canales
La mirada y su urdimbre de intenciones
las manos los labios insinuando
otro sonido
el borde dentado del sentido
cuando el aire la alcanza con sus lenguas
¿Es un espacio
un momento?
¿ese lugar
en movimiento
un sentido?
¿un universo donde te encuentras
invertida
no vestida
ahí donde te alcanzan las miradas
ondas
círculos tocándote?
no es en la noche lo inquietante
el techo arriba
constelado
es lo que mueve al navegante
si va buscando y no es
buscado
Los sentidos impelen
llevan al territorio
donde ella ríe
toca sus pómulos con los índices
tira de sus comisuras
y promete
de cada cosa hablar a su momento
El mundo existe como una red de signos
El computador muestra en su abdomen
el rumor del sentimiento
el despliegue de los guiños
el acomodo de los intestinos
agitación de sus humores
la convicción de lo probable
Hay una torpeza en movimiento
Decir las manos cuyas alas
rumbo tienden a su boca
O hablar de un futuro como quien la costa otea
de la mar de sus cabellos
oir los ecos
(el hueco rumor de las sirenas)
de las citas
Ese momento
en que se halla y no se rasga
la piel de los sentidos
propone
un sentido
pospone
una cita
Deja que a través de la mirada su cuerpo reconozca
mientras la lluvia con tordos mensajeros anuncia su llegada
y él se marcha
serio silente desolado
vencido por señales tan sombrías
que los chips no reconocerían
esa ocurrencia
que no tiene momento ni lugar
aunque suceda

